miércoles, 5 de agosto de 2026

INOLVIDABLE ALMA MATER

 

INOLVIDABLE ALMA MATER CMLP

                             XVI PROMOCIÓN

                              28 - Julio - 2026

Hoy celebramos todos los peruanos un aniversario más de nuestra independencia, nosotros los caballeros cadetes leonciopradinos que llegamos a vestir un uniforme militar, sentimos en lo más profundo de nuestros corazones, esa hermosa emoción que guardamos con mucho sentimiento patriótico.



                 POSTULANTES 1959 – EXÁMEN DE ADMISIÓN

El año 1959 está grabado en todos nuestros corazones, fue hermoso concebir nuestro primer gran éxito en nuestras vidas ya que logramos ingresar al Colegio Militar Leoncio Prado, después de rigurosas pruebas de: Salud, deportivas y de conocimientos. El CMLP cuna de héroes, cuna de excelentes profesionales y militares que dan gloria a nuestra amada patria el Perú.

Llegamos de distintos departamentos, provincias, distritos y también de países lejanos. El destino hizo que nos encontremos en un cambio radical de lo que estábamos viviendo en nuestros lugares de origen.

El inicio de nuestro anhelo en lograr ser un cadete leonciopradino, hizo que compitiéramos desde un comienzo al dar nuestro examen de postulantes que nos hizo comenzar a diferenciarnos, ya que según nuestro puntaje logramos ser cadetes becados y semi-becados. Dimos inicio a tener responsabilidades militares como el servicio de imaginaria, de cuartelero, de brigadier de sección, según tu lugar en el orden de mérito en el cuadro de ingresantes. El periodo de adaptación fue interesante y muy novedoso para quienes llegábamos de diferentes colegios como particulares, unidades escolares, religiosos. Las clases sociales que existían se fueron extinguiendo mes a mes ya que debido a la hermosa hermandad que se consagra poco a poco hace que esas diferencias sociales se vayan esfumando porque lo interesante, lo bello es que por tradición nos convertimos en verdaderos hermanos de promoción ya que por ser soldados poco a poco nos unimos en un único sentir de hermanos de promoción que es lo sagrado, lo inolvidable, lo que perdura por todos los años que nos queden de vida. No sólo es responsabilidad, disciplina, sentir patriótico, cada hora, cada día, cada semana y cada año las diferencias sociales desaparecen a cambio nos convertimos en distinguidos caballeros cadetes para la sociedad y nace, se propaga una verdadera hermandad que se convierte en eterna.

Nuestra hermandad prevalece en lo correcto ya que nuestra formación nos obliga siempre a seguir las enseñanzas recibidas defendiendo siempre la verdad.



                      Inicio inolvidable en nuestra alma mater.

Poco a poco y con ese sentir de verdaderos soldados nos fuimos convirtiendo en una excelente nueva promoción, sí hermanos por tradición cada nuevo contingente que llega al CMLP se llena de ese amor a la patria, de imberbes novatos logramos llegar a ser excelentes cadetes leonciopradinos, no, no es tan fácil, lo único y necesario es lograr asimilar ese gran sentimiento de amor a nuestra bandera roja y blanca porque sí, llegamos a convertirnos en verdaderos soldados ya que aprendimos que ante todo está nuestra patria para quien aprendíamos a como defenderla ante cualquier intromisión extranjera. Marchas de campaña los días sábados antes de la salida de paseo nos enseñaron a manejar el fúsil y estrategias militares para acechar y vencer al enemigo. No importan nuestras vidas, las mismas que gloriosamente daríamos sin pestañear por la libertad del Perú.

      Terminaba nuestra infancia y nacía una nueva juventud patriótica.

 

 

Mientras las aulas permanecían en silencio por encontrarnos dando nuestros exámenes de medio año, llegaban los uniformes de salida que se componía de gorra o kepí, polaca de color azulino con tres hileras de botones dorados y pantalón del mismo color, la emoción fue extraordinaria, después de tres meses saldríamos de paseo vistiendo ya nuestro hermoso uniforme oficial de cadete del Colegio Militar Leoncio Prado. Nuestro gran sueño de jovencitos se hacía realidad, no dormimos esa noche, todas las cuadras con luces encendidas nos amanecimos probándonos e intercambiando polacas, gorras ya que no todo era de medidas exactas. Fue precioso vernos tan felices, recuerdo aún las caras llenas de felicidad de Berrocal, Aspillaga, Angulo, Bazalar, Coronado, Cuba Solari, Merino, Ballegui, Koo Wong, etc, etc. Todas las cuadras de tercer año estaban de fiesta. Los pitos de los suboficiales y amenazas de castigo general sin salida de paseo, nos hizo reaccionar y nos acostamos muy felices…no dormimos toda la noche.



Tuvimos que esperar llegar a cuarto año para desfilar para fiestas patrias, fue un día precioso para todos nosotros de la XVI CMLP ya que desfilar en la Gran Parada Militar el 29 de Julio de cada año es una demostración de nuestro gran amor por el PERÚ, nuestra amada patria que nos vio nacer y que nosotros, los leonciopradinos, nos preparamos y aprendimos a manejar las armas con las que defenderíamos nuestra gran Nación.



Militarmente gracias a una excelente formación a cargo de oficiales y suboficiales, así como también de nuestros brigadieres o monitores de quinto año que se esmeran siempre por tradición en darnos la excelente formación que también ellos recibieron de promociones anteriores, lo que redunda en una excelente presentación en los desfiles militares por fiestas patrias, siendo por ello que nuestra alma mater el CMLP oficialmente un colegio de estudios secundarios es asistente y componente de las entidades castrenses que están autorizadas para desfilar ante el presidente de la República cada aniversario patrio del Perú.



Al llegar a nuestra amada alma mater para integrarnos al batallón de cadetes, se cumple nuestro hermoso sueño que, en cada barrio rico o pobre, residencia o casa de callejón, lográbamos nuestro gran sueño, nuestra hermosa aspiración. Por esas cosas del destino que jamás soñamos, nos encontramos y compartimos: encierro militar, rigurosas marchas de campaña, castigos de soldados por algún desliz de joven estudiante castrense, eso nos fue uniendo, fuimos poco a poco comprendiendo a tener ya ese sentimiento fraterno que el colegio militar no era lo mismo que de los centros educativos de donde proveníamos. Fueron maravillosos tres años inolvidables, cada uno de ellos distinto, pero igual en hermandad, la misma que será eterna.  Ya al culminar nuestro quinto año de secundaria y formación militar asistimos a la Campaña Militar Final de nuestra promoción. Salimos de nuestra alma mater el CMLP, debidamente pertrechados para una posible batalla cuerpo a cuerpo, con mochila llevando nuestras carpas, nuestras frazadas, etc, etc.



Barro, dunas con arena caliente por el sol abrazador, no fueron motivo para dejar de avanzar en busca del enemigo, tuvimos que acampar para lo cual armamos nuestras carpas individuales y además organizar los turnos del servicio de imaginarias y contingente de turno con las armas preparadas para cualquier conflicto bélico que se presentara por incursión del enemigo. Los oficiales y suboficiales dejaron que fumemos nuestros puchos haciéndose a los que no veían, lo que en nuestra alma mater era prohibido y falta grave. La cena fue una sorpresa ya que pudimos conocer el sabor de frijoles con arena. Un hermoso recuerdo, una gran experiencia castrense y sobre todo una inolvidable y hermosa camaradería que nos hace más hermanos y que por más lejano el lugar de nuestras residencias, así como por más distantes socialmente, todos y cada uno de nuestra inolvidable Decimosexta Promoción del CMLP nos amamos tan igual y eternamente desde aquel inolvidable año 1959, el hermoso año en que aumentó nuestra familia, nuestros corazones guardarán siempre tantos bellos recuerdos, tantas demostraciones de camaradería y sobre todo ese jamás e inigualable amor fraterno de cada promoción del Colegio Militar Leoncio Prado.



Si bien es cierto que primero se nos presenta una gran felicidad por ya haber culminado nuestros estudios secundarios y empezar a construir nuestro futuro en una Universidad, en un momento muy personal nuestras lágrimas empiezan a brillar en nuestros rostros por dejar para siempre nuestras cuadras (dormitorios) donde cada noche al toque de silencio que nos obliga ir al descanso después de un día castrense y de educación secundaria. Siempre estarán en nuestras memorias los rostros juveniles de compañeros, de hermanos, quienes serán siempre personajes muy queridos porque convivimos no únicamente para cumplir con nuestros estudios de secundaria y militar, sino que sobre todo convivimos años maravillosos con experiencias que jamás se borrarán de nuestras mentes y sobre todo de nuestros corazones.

 

 


 Almuerzo con nuestro oficial Víctor Aguirre y hermanos inolvidables.

Han pasado ya 67 años de aquel inolvidable y siempre recordado día en que nos encontramos la Decimosexta Promoción del Colegio Militar Leoncio Prado, a pesar del tiempo nuestros corazones siguen tan unidos como aquel año tan recordado, tan especial en nuestras vidas. Ya no estamos completos, pero espiritualmente existimos siempre todos y cada uno de los caballeros cadetes de cada sección de la amada Decimosexta Promoción CMLP.

Cada aniversario de creación de nuestra amado Colegio Militar Leoncio Prado, asisten componentes de todas las promociones para desfilar ante el estrado oficial, no sólo recordando nuestros años tan hermosos sino además para reencontrarnos y reunirnos para recordar hermosos tres años que compartimos y seguimos amando.



       Pasaron 67 años, pero seguimos viéndonos como en 1959

Hoy gracias a hermanos que toman la responsabilidad de mantenernos unidos conformando la Junta Directiva de la XVI CMLP, organizan como principal tarea los almuerzos de camaradería en un chifita de San Borja, en el cual recordamos nuestros desayunos, almuerzos y cenas que diariamente de lunes a sábado realizábamos siendo cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado. Recordamos esos momentos llenos de tradiciones como cuando cadetes de tercer año “obsequiábamos” a nuestro jefe de mesa – cadete de quinto año -. Nuestras presas del segundo plato. Hoy por los años pasados después de egresar de nuestra alma mater, estamos siempre ya no cada semana, pero sí cada mes reencontrándonos felices por ver, abrazar y conversar con el compañero de cuadra, de formación de aula, ya no todos por supuesto, pero es un hermoso acontecimiento ya que retrocedemos en el tiempo y vernos en una o varias mesas nuevamente como aquellos tan hermosos momentos de caballeros cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado.

Reconocidos como una de las mejores escoltas de Sudamérica en su momento.

Con ejemplar disciplina, porte militar, excelentes al desfilar, construimos un excelente batallón de cadetes que lució su maravillosa marcha militar y en cada presentación oficial los ciudadanos del Perú gritaban: ¡YA VIENEN…YA VIENEN LOS CADETES DE LA XVI DEL COLEGIO MILITAR LEONCIO PRADO!

 


  Rodolfo Mendoza



INOLVIDABLE ALMA MATER

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