ENTREVISTA A ROBERTO ABUGATTAS ABOID
ENTREVISTA A ROBERTO ABUGATTAS ABOID
ANTORCHA LEONCIOPRADINA
DECIMOSEXTA
PROMOCIÓN CMLP
DIRECTOR: Rodolfo Mendoza
CAMINANDO Y
SOÑANDO CON TIEMPOS DE GLORIA
-
Padre tengo que
salir ¿No quieres pasear? voy por la Costanera…
-
Sí hijo sí, ya
me aburre mi cuarto, además es la zona que amo.
Lamía un caramelo de paleta y reía gozoso por ello, mientras
gozaba el mirar de calles tan llenas de recuerdos inolvidables. La visita que
debía hacer mi hijo estaba por donde los tranvías acoplados de antaño
terminaban su recorrido diario en Magdalena y es donde los ómnibus de nuestra
alma mater nos aguardaban todos los fines de semana para nuestro retorno a
nuestro querido colegio militar.
Le pedí a mi hijo que haga su visita solo, que yo lo aguardaría
paseando por lugares que amaba desde adolescente. Caminando y admirando el
cómo, casas tan antiguas continuaban sus existencias bien conservadas. Encontré
un pequeño parque muy limpiecito con bancas antiguas de color blanco y me senté
en una de ellas y mirando el imponente mar de Grau suspiraba, soñando despierto
con aquellas caminatas obligatorias los días sábados que tocaba maniobras
militares y marchas de campaña como fin de las actividades castrenses semanales
para luego vestir de caballeros cadetes y salir de paseo por fin de semana.
Vinieron a mi mente caritas felices de jovencitos que cumplían
sus grandes sueños de vestir el glorioso uniforme de caballero cadete del Colegio
Militar Leoncio Prado. El “Lorito” Cuba Solari ya bien acriollado militarmente
fregaba la pita a nuestro querido Napoleón Ruíz, quien le hacía el ademán de
querer darle una paliza con sus puños que mantenía cerrados y amenazantes,
nuestro querido Lorito de ojos celestes ya no se “chupaba” ante nadie…era ya
todo un valiente soldado leonciopradino. Todos los de la primera sección
sonreíamos al ver todo avalentonado a nuestro querido Eduardo Cuba Solari.
Atrás quedaban los primeros días de sustos y miedos por no conocer aún las
viejas tradiciones leonciopradinas.
Miré el ondonear de las crestas de las olas del mar, veía el
majestuoso e imponente océano como aquellos maravillosos años en que nos
encontramos, en que nos hermanamos para siempre: los blancos, cholos, mestizos,
chinos, negros y gringos del extranjero que logramos ingresar al glorioso
Colegio Militar Leoncio Prado, sí conformamos un batallón de soldados que
estaban dispuestos a defender la patria y dar la vida si fuera necesario por el
hermano, el compañero de cuadra, de formación, de aula, etc, etc..
Suspiré y mis cansados ojos quisieron dejar salir unas lágrimas
de hombre, de hombre que amaba a sus hermanos, a su alma mater, a su patria. Ya
no nos vemos diariamente, ya no sentimos la corneta de las seis de la mañana,
tampoco jugamos al despertar tirándoles almohadas y borceguíes a los más
dormilones como Oviedo y Chaccha Hermoza. Sin embargo, nos basta entrecerrar
nuestros ojos para volver a ese glorioso y hermoso pasado Leonciopradino.
Hoy ya ancianos, pero muy jóvenes en amor fraterno, seguimos con
ese principio de lealtad leonciopradina para todo lo que signifique el bien en
general, jamás dejaremos en el olvido las demostraciones de confraternidad,
lealtad que continúan dentro de nuestros corazones, pero en lo correcto, jamás
una mentira, siempre la verdad, ante todo. Sólo habían pasado dos semanas de
internados en nuestro inicio de caballeros cadetes del CMLP y uno de mis
hermanos más queridos – Dante Balleggi – me dio una demostración de lo que
aprendimos, de lo que significa ser hermanos de promoción. Se realizaría una
Kermesse organizada ´por los técnicos de la XIV CMLP – nuestras queridas vacas
– en nuestro primer mes en nuestra alma mater. Dos técnicos nos hicieron
interrumpir una misión para que arreglemos camarotes, enceremos y lustremos el
piso de una de sus cuadras para albergar a las alumnas del Mater Admirabilis
que participarían en una Kermesse pro XIV CMLP. Le ordenaron a Balleggi que se
retire y cumpla la misión encargada por nuestro instructor militar. El Dante no
se movió y solicito quedarse para apoyar a su compañero de promoción en la
orden recibida, me quedé sorprendido y me llené de admiración por esa actitud
fraterna que ya empezaba a caracterizar a la XVI CMLP. Por desacato al no
retirarse recibió dos “ángulos rectos”, pero pude ver en los ojos de los
técnicos una gran admiración por ese cadete recién ingresado a nuestra alma
mater. Nació allí una gran amistad fraterna entre el Dante y el Tombito y
además la comprensión de lo que significa LEALTAD.
¡SEGUIREMOS BRILLANDO SIEMPRE, COMO AZUL HOGUERA!
Rodolfo
Mendoza
¡ADELANTE…ADELANTE ARTILLERO!
¡QUE ARROGANTE MANEJAS EL CAÑÓN!
Queridos hermanos de la XVI CMLP, se están cumpliendo ya 67 años
de ese inolvidable año 1959, en que una nueva promoción, la Decimosexta, se
alojaba en las cuadras de tercer año en ese viejo cuartel Guardia Chalaca, de
La Perla – Callao.
Dimos como postulantes todo lo mejor de nuestra preparación
física y de conocimientos. Soñábamos durante todo el segundo de secundaria y
concurso de admisión, el poder vestir el hermoso uniforme de cadete
leonciopradino, para ello nos preparamos con gran entusiasmo: físicamente, en
conocimientos y cultura. Fue así como ingresamos de acuerdo al Cuadro de
Méritos en donde figuraban los cadetes con beca completa y semibecados.
Qué diferente a los pabellones de mi G.U.E. Pedro A. Labarthe a
donde llegaba con la bici de mi hermano mayor. Si mal no recuerdo llegamos casi
a mil postulantes, mi querida madre trabajaba para el Estado Mayor del Ejército
y conocía que los tarjetazos eran necesarios para el examen de entrevista
personal, nada lenta me llevó a presentarme al coronel director quien firmó en
todos mis documentos de presentación como postulante. Mi padre me advirtió
diciéndome que muchas de esas tarjetas iban al tacho o papelera y que ellas
servían más que nada si pasaba el examen escrito y llegaba al de presencia, así
que debía estar bien preparado en conocimientos y cultura, sobre todo.
“Caritas felices de chicos de 13 a 15 años ya leonciopradinos”
Nuestro monitor (brigadier de quinto año) era Jorge Vega Boggio
(+) en ese entonces hijo del nuevo coronel director Eduardo Vega Castro del
arma de artillería, así como los otros monitores de sección quienes nos recibieron
de acuerdo a sus propios conceptos de tener a cargo la responsabilidad de
adiestrar militarmente a un nuevo contingente Leonciopradino.
Fueron 30 días entre los cuales cada uno de nosotros tuvo su
propia experiencia. Tengo siempre que cierro mis ojos en las noches el
retroceso obligatorio y vuelvo a escuchar ese ruido de abrir y cerrar de puertas
de los roperos, así como el clásico olor a jabón carbólico y de la cera roja
con las que teníamos “chillándito” los pisos de nuestras cuadras o dormitorios.
Gran nostalgia a nuestros ochenta y tantos años de hoy en los que recordamos
tres años maravillosos.
Cadetes novatos de tercer año, hoy grandes profesionales,
orgullos de la XVI CMLP.
Poco a poco nos fuimos adaptando a la vida militar, jamás olvido
un noble gesto de uno de nuestros hermanos de promoción quien ingresó becado
gracias a su dedicación al estudio, tuvo la generosidad de ceder su gratuidad
mensual a uno de nuestros hermanos que lo mereciera. Así fuimos conformando una
de las promociones más unidas de todos los tiempos. En mi cuadra también hubo
generosidad de parte de Luis Hermoza, quien, dejando su ropero con candado
fácil de abrir, repartía sus exquisiteces que le enviaban de encomienda desde
su Cusco querido. Ojo, tomamos conocimiento, jamás supimos quién o quiénes
fueron los favorecidos.
Marcha de campaña, poco a poco nos convertimos en soldados.
Durante los dos primeros meses llegamos a convertirnos en
verdaderos soldados, “sufrimos” el cambio radical de nuestras vidas, nos
disciplinaron tanto así que en el comedor cedíamos nuestras mejores presas de nuestros
alimentos a nuestros jefes de mesa, nos hacía “feliz” el tener que embetunar y
lustrar los botines de las “vacas” y “chivos”, nos alegramos el aprender a
tender en cantidad las camas de los “jijun…perdón de nuestros queridos cadetes
superiores del CMLP. Gracias a esas actividades nos olvidamos del “ángulo
recto”.
Entre las “buenísimas” actividades que he descrito, llegamos por
fin a ser perfectos en la formación, destacados en el orden cerrado y sobre
todo asimilamos la excelencia del paso marcial que caracteriza al cadete del
Colegio Militar Leoncio Prado.
Los oficiales tenían la orden de adiestrar conscientemente a nuestro tercer año de 1959, ya que se conmemoraba el Día de la Artillería” a la que pertenecía nuestro coronel director, así que recordamos el cómo nos exigieron en llegar a marchar excelentemente, así como aprendernos la letra del himno de la artillería.
Todo el adiestramiento militar, la obligación de aprender la
letra del “Himno de la Artillería”, tenía como finalidad darle una sorpresa al coronel
director Eduardo Vega Castro y así fue tal como todos nosotros lo recordamos,
nos hicieron formar y nos llevaron marchando al “Auditórium Simón Bolívar”,
donde le cantamos su himno a nuestro querido coronel director… “¡Adelante,
adelante artillero, que arrogante manejas el cañón!” …quién quedó sorprendido y
agradecido con esa muestra de afecto de sus subordinados y batallón de tercer
año. Fue nuestra primera gran misión militar que cumplía con ejemplar
patriotismo nuestra amada Decimosexta Promoción del Colegio Militar Leoncio
Prado.
Desfile Militar en 1960 ya completamente formados militarmente.
Cuando ya cursábamos el cuarto año podíamos desfilar en las
ceremonias oficiales y como cada año que surgía el batallón de desfile del
Colegio Militar Leoncio Prado destacaba, siendo reconocido no sólo por el
público asistente, sino además por embajadas de diversos países y autoridades
civiles y militares de nuestra patria.
Por obligación y como reconocimiento militar, nuestra
institución educativa el Colegio Militar Leoncio Prado está incluido cada año
para la Gran Parada Militar de Fiestas Patrias del Perú, honor el que le
hacemos a nuestra patria, ya que jamás dejamos de ser reconocidos como una de
las mejores instituciones militares que desfila con gran sentido patriótico y
belleza castrense dejando bien en alto nuestra siempre efectiva participación
en todos los desfiles militares al que asistimos oficialmente.
Hoy estamos cerca del Aniversario de creación de nuestra alma
mater el Colegio Militar Leoncio Prado. Sé con certeza que volveremos a
desfilar elegantemente y con nuestro clásico paso de desfile… el paso de
vencedores.
Gallardía y sincronización es lo que siempre destaca nuestra
escolta de la XVI CMLP.
Caballeros, no únicamente destacaremos militarmente, sino que
además y como siempre a cada paso de desfile nuestro, se oirán el soplar del
viento sobre las rocas de la Costanera y el dulce piar de las palomas blancas
de siempre que sobrevolando nuestra marcha nos cantarán… ¡Viva la
Dieciséis!
Nacimos mis queridos hermanos en el año 1959 para conformar una
familia llamada la Dieciséis del CMLP.
Los años pasarán, las olas del mar continuarán golpeando las
rocas de la Costanera, los vientos continuarán soplando eternamente y jamás se
dejarán de oír en las viejas cuadras del pabellón Dullio Poggi, de nuestra alma
mater… ¡PRESENTE LA DIECISÉIS!
SEGUIREMOS BRILLANDO SIEMPRE…
¡COMO AZUL HOGUERA!
Rodolfo Mendoza
INOLVIDABLE ALMA MATER CMLP
XVI PROMOCIÓN
28 - Julio - 2026
Hoy celebramos todos los peruanos un aniversario más de nuestra
independencia, nosotros los caballeros cadetes leonciopradinos que llegamos a
vestir un uniforme militar, sentimos en lo más profundo de nuestros corazones,
esa hermosa emoción que guardamos con mucho sentimiento patriótico.
POSTULANTES 1959 – EXÁMEN DE ADMISIÓN
El año 1959 está grabado en todos nuestros corazones, fue
hermoso concebir nuestro primer gran éxito en nuestras vidas ya que logramos
ingresar al Colegio Militar Leoncio Prado, después de rigurosas pruebas de:
Salud, deportivas y de conocimientos. El CMLP cuna de héroes, cuna de excelentes
profesionales y militares que dan gloria a nuestra amada patria el Perú.
Llegamos de distintos departamentos, provincias, distritos y
también de países lejanos. El destino hizo que nos encontremos en un cambio
radical de lo que estábamos viviendo en nuestros lugares de origen.
El inicio de nuestro anhelo en lograr ser un cadete
leonciopradino, hizo que compitiéramos desde un comienzo al dar nuestro examen
de postulantes que nos hizo comenzar a diferenciarnos, ya que según nuestro
puntaje logramos ser cadetes becados y semi-becados. Dimos inicio a tener
responsabilidades militares como el servicio de imaginaria, de cuartelero, de
brigadier de sección, según tu lugar en el orden de mérito en el cuadro de
ingresantes. El periodo de adaptación fue interesante y muy novedoso para
quienes llegábamos de diferentes colegios como particulares, unidades
escolares, religiosos. Las clases sociales que existían se fueron extinguiendo
mes a mes ya que debido a la hermosa hermandad que se consagra poco a poco hace
que esas diferencias sociales se vayan esfumando porque lo interesante, lo
bello es que por tradición nos convertimos en verdaderos hermanos de promoción
ya que por ser soldados poco a poco nos unimos en un único sentir de hermanos
de promoción que es lo sagrado, lo inolvidable, lo que perdura por todos los
años que nos queden de vida. No sólo es responsabilidad, disciplina, sentir
patriótico, cada hora, cada día, cada semana y cada año las diferencias
sociales desaparecen a cambio nos convertimos en distinguidos caballeros
cadetes para la sociedad y nace, se propaga una verdadera hermandad que se
convierte en eterna.
Nuestra hermandad prevalece en lo correcto ya que nuestra
formación nos obliga siempre a seguir las enseñanzas recibidas defendiendo
siempre la verdad.
Inicio inolvidable en
nuestra alma mater.
Poco a poco y con ese sentir de verdaderos soldados nos fuimos
convirtiendo en una excelente nueva promoción, sí hermanos por tradición cada
nuevo contingente que llega al CMLP se llena de ese amor a la patria, de
imberbes novatos logramos llegar a ser excelentes cadetes leonciopradinos, no,
no es tan fácil, lo único y necesario es lograr asimilar ese gran sentimiento
de amor a nuestra bandera roja y blanca porque sí, llegamos a convertirnos en
verdaderos soldados ya que aprendimos que ante todo está nuestra patria para
quien aprendíamos a como defenderla ante cualquier intromisión extranjera.
Marchas de campaña los días sábados antes de la salida de paseo nos enseñaron a
manejar el fúsil y estrategias militares para acechar y vencer al enemigo. No
importan nuestras vidas, las mismas que gloriosamente daríamos sin pestañear
por la libertad del Perú.
Terminaba nuestra
infancia y nacía una nueva juventud patriótica.
Mientras las aulas permanecían en silencio por encontrarnos
dando nuestros exámenes de medio año, llegaban los uniformes de salida que se componía
de gorra o kepí, polaca de color azulino con tres hileras de botones dorados y
pantalón del mismo color, la emoción fue extraordinaria, después de tres meses
saldríamos de paseo vistiendo ya nuestro hermoso uniforme oficial de cadete del
Colegio Militar Leoncio Prado. Nuestro gran sueño de jovencitos se hacía
realidad, no dormimos esa noche, todas las cuadras con luces encendidas nos
amanecimos probándonos e intercambiando polacas, gorras ya que no todo era de
medidas exactas. Fue precioso vernos tan felices, recuerdo aún las caras llenas
de felicidad de Berrocal, Aspillaga, Angulo, Bazalar, Coronado, Cuba Solari,
Merino, Ballegui, Koo Wong, etc, etc. Todas las cuadras de tercer año estaban
de fiesta. Los pitos de los suboficiales y amenazas de castigo general sin
salida de paseo, nos hizo reaccionar y nos acostamos muy felices…no dormimos
toda la noche.
Tuvimos que esperar llegar a cuarto año para desfilar para
fiestas patrias, fue un día precioso para todos nosotros de la XVI CMLP ya que
desfilar en la Gran Parada Militar el 29 de Julio de cada año es una
demostración de nuestro gran amor por el PERÚ, nuestra amada patria que nos vio
nacer y que nosotros, los leonciopradinos, nos preparamos y aprendimos a
manejar las armas con las que defenderíamos nuestra gran Nación.
Militarmente gracias a una excelente formación a cargo de
oficiales y suboficiales, así como también de nuestros brigadieres o monitores
de quinto año que se esmeran siempre por tradición en darnos la excelente
formación que también ellos recibieron de promociones anteriores, lo que
redunda en una excelente presentación en los desfiles militares por fiestas
patrias, siendo por ello que nuestra alma mater el CMLP oficialmente un colegio
de estudios secundarios es asistente y componente de las entidades castrenses
que están autorizadas para desfilar ante el presidente de la República cada
aniversario patrio del Perú.
Al llegar a nuestra amada alma mater para integrarnos al
batallón de cadetes, se cumple nuestro hermoso sueño que, en cada barrio rico o
pobre, residencia o casa de callejón, lográbamos nuestro gran sueño, nuestra
hermosa aspiración. Por esas cosas del destino que jamás soñamos, nos
encontramos y compartimos: encierro militar, rigurosas marchas de campaña,
castigos de soldados por algún desliz de joven estudiante castrense, eso nos
fue uniendo, fuimos poco a poco comprendiendo a tener ya ese sentimiento
fraterno que el colegio militar no era lo mismo que de los centros educativos
de donde proveníamos. Fueron maravillosos tres años inolvidables, cada uno de
ellos distinto, pero igual en hermandad, la misma que será eterna. Ya al culminar nuestro quinto año de
secundaria y formación militar asistimos a la Campaña Militar Final de nuestra
promoción. Salimos de nuestra alma mater el CMLP, debidamente pertrechados para
una posible batalla cuerpo a cuerpo, con mochila llevando nuestras carpas,
nuestras frazadas, etc, etc.
Barro, dunas con arena caliente por el sol abrazador, no fueron
motivo para dejar de avanzar en busca del enemigo, tuvimos que acampar para lo
cual armamos nuestras carpas individuales y además organizar los turnos del
servicio de imaginarias y contingente de turno con las armas preparadas para
cualquier conflicto bélico que se presentara por incursión del enemigo. Los
oficiales y suboficiales dejaron que fumemos nuestros puchos haciéndose a los
que no veían, lo que en nuestra alma mater era prohibido y falta grave. La cena
fue una sorpresa ya que pudimos conocer el sabor de frijoles con arena. Un
hermoso recuerdo, una gran experiencia castrense y sobre todo una inolvidable y
hermosa camaradería que nos hace más hermanos y que por más lejano el lugar de
nuestras residencias, así como por más distantes socialmente, todos y cada uno
de nuestra inolvidable Decimosexta Promoción del CMLP nos amamos tan igual y
eternamente desde aquel inolvidable año 1959, el hermoso año en que aumentó
nuestra familia, nuestros corazones guardarán siempre tantos bellos recuerdos,
tantas demostraciones de camaradería y sobre todo ese jamás e inigualable amor
fraterno de cada promoción del Colegio Militar Leoncio Prado.
Si bien es cierto que primero se nos presenta una gran felicidad
por ya haber culminado nuestros estudios secundarios y empezar a construir
nuestro futuro en una Universidad, en un momento muy personal nuestras lágrimas
empiezan a brillar en nuestros rostros por dejar para siempre nuestras cuadras (dormitorios)
donde cada noche al toque de silencio que nos obliga ir al descanso después de
un día castrense y de educación secundaria. Siempre estarán en nuestras
memorias los rostros juveniles de compañeros, de hermanos, quienes serán
siempre personajes muy queridos porque convivimos no únicamente para cumplir
con nuestros estudios de secundaria y militar, sino que sobre todo convivimos
años maravillosos con experiencias que jamás se borrarán de nuestras mentes y
sobre todo de nuestros corazones.
Han pasado ya 67 años de aquel inolvidable y siempre recordado
día en que nos encontramos la Decimosexta Promoción del Colegio Militar Leoncio
Prado, a pesar del tiempo nuestros corazones siguen tan unidos como aquel año
tan recordado, tan especial en nuestras vidas. Ya no estamos completos, pero
espiritualmente existimos siempre todos y cada uno de los caballeros cadetes de
cada sección de la amada Decimosexta Promoción CMLP.
Cada aniversario de creación de nuestra amado Colegio Militar
Leoncio Prado, asisten componentes de todas las promociones para desfilar ante
el estrado oficial, no sólo recordando nuestros años tan hermosos sino además
para reencontrarnos y reunirnos para recordar hermosos tres años que
compartimos y seguimos amando.
Pasaron 67 años, pero seguimos viéndonos
como en 1959
Hoy gracias a hermanos que toman la responsabilidad de
mantenernos unidos conformando la Junta Directiva de la XVI CMLP, organizan
como principal tarea los almuerzos de camaradería en un chifita de San Borja,
en el cual recordamos nuestros desayunos, almuerzos y cenas que diariamente de
lunes a sábado realizábamos siendo cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado.
Recordamos esos momentos llenos de tradiciones como cuando cadetes de tercer
año “obsequiábamos” a nuestro jefe de mesa – cadete de quinto año -. Nuestras
presas del segundo plato. Hoy por los años pasados después de egresar de
nuestra alma mater, estamos siempre ya no cada semana, pero sí cada mes reencontrándonos
felices por ver, abrazar y conversar con el compañero de cuadra, de formación
de aula, ya no todos por supuesto, pero es un hermoso acontecimiento ya que
retrocedemos en el tiempo y vernos en una o varias mesas nuevamente como
aquellos tan hermosos momentos de caballeros cadetes del Colegio Militar
Leoncio Prado.
Reconocidos como una de las mejores escoltas de Sudamérica en su
momento.
Con ejemplar disciplina, porte militar, excelentes al desfilar,
construimos un excelente batallón de cadetes que lució su maravillosa marcha
militar y en cada presentación oficial los ciudadanos del Perú gritaban: ¡YA
VIENEN…YA VIENEN LOS CADETES DE LA XVI DEL COLEGIO MILITAR LEONCIO PRADO!
Rodolfo Mendoza
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