¡ADELANTE…ADELANTE ARTILLERO!
¡QUE ARROGANTE MANEJAS EL CAÑÓN!
Queridos hermanos de la XVI CMLP, se están cumpliendo ya 67 años
de ese inolvidable año 1959, en que una nueva promoción, la Decimosexta, se
alojaba en las cuadras de tercer año en ese viejo cuartel Guardia Chalaca, de
La Perla – Callao.
Dimos como postulantes todo lo mejor de nuestra preparación
física y de conocimientos. Soñábamos durante todo el segundo de secundaria y
concurso de admisión, el poder vestir el hermoso uniforme de cadete
leonciopradino, para ello nos preparamos con gran entusiasmo: físicamente, en
conocimientos y cultura. Fue así como ingresamos de acuerdo al Cuadro de
Méritos en donde figuraban los cadetes con beca completa y semibecados.
Qué diferente a los pabellones de mi G.U.E. Pedro A. Labarthe a
donde llegaba con la bici de mi hermano mayor. Si mal no recuerdo llegamos casi
a mil postulantes, mi querida madre trabajaba para el Estado Mayor del Ejército
y conocía que los tarjetazos eran necesarios para el examen de entrevista
personal, nada lenta me llevó a presentarme al coronel director quien firmó en
todos mis documentos de presentación como postulante. Mi padre me advirtió
diciéndome que muchas de esas tarjetas iban al tacho o papelera y que ellas
servían más que nada si pasaba el examen escrito y llegaba al de presencia, así
que debía estar bien preparado en conocimientos y cultura, sobre todo.
“Caritas felices de chicos de 13 a 15 años ya leonciopradinos”
Nuestro monitor (brigadier de quinto año) era Jorge Vega Boggio
(+) en ese entonces hijo del nuevo coronel director Eduardo Vega Castro del
arma de artillería, así como los otros monitores de sección quienes nos recibieron
de acuerdo a sus propios conceptos de tener a cargo la responsabilidad de
adiestrar militarmente a un nuevo contingente Leonciopradino.
Fueron 30 días entre los cuales cada uno de nosotros tuvo su
propia experiencia. Tengo siempre que cierro mis ojos en las noches el
retroceso obligatorio y vuelvo a escuchar ese ruido de abrir y cerrar de puertas
de los roperos, así como el clásico olor a jabón carbólico y de la cera roja
con las que teníamos “chillándito” los pisos de nuestras cuadras o dormitorios.
Gran nostalgia a nuestros ochenta y tantos años de hoy en los que recordamos
tres años maravillosos.
Cadetes novatos de tercer año, hoy grandes profesionales,
orgullos de la XVI CMLP.
Poco a poco nos fuimos adaptando a la vida militar, jamás olvido
un noble gesto de uno de nuestros hermanos de promoción quien ingresó becado
gracias a su dedicación al estudio, tuvo la generosidad de ceder su gratuidad
mensual a uno de nuestros hermanos que lo mereciera. Así fuimos conformando una
de las promociones más unidas de todos los tiempos. En mi cuadra también hubo
generosidad de parte de Luis Hermoza, quien, dejando su ropero con candado
fácil de abrir, repartía sus exquisiteces que le enviaban de encomienda desde
su Cusco querido. Ojo, tomamos conocimiento, jamás supimos quién o quiénes
fueron los favorecidos.
Marcha de campaña, poco a poco nos convertimos en soldados.
Durante los dos primeros meses llegamos a convertirnos en
verdaderos soldados, “sufrimos” el cambio radical de nuestras vidas, nos
disciplinaron tanto así que en el comedor cedíamos nuestras mejores presas de nuestros
alimentos a nuestros jefes de mesa, nos hacía “feliz” el tener que embetunar y
lustrar los botines de las “vacas” y “chivos”, nos alegramos el aprender a
tender en cantidad las camas de los “jijun…perdón de nuestros queridos cadetes
superiores del CMLP. Gracias a esas actividades nos olvidamos del “ángulo
recto”.
Entre las “buenísimas” actividades que he descrito, llegamos por
fin a ser perfectos en la formación, destacados en el orden cerrado y sobre
todo asimilamos la excelencia del paso marcial que caracteriza al cadete del
Colegio Militar Leoncio Prado.
Los oficiales tenían la orden de adiestrar conscientemente a nuestro tercer año de 1959, ya que se conmemoraba el Día de la Artillería” a la que pertenecía nuestro coronel director, así que recordamos el cómo nos exigieron en llegar a marchar excelentemente, así como aprendernos la letra del himno de la artillería.
Todo el adiestramiento militar, la obligación de aprender la
letra del “Himno de la Artillería”, tenía como finalidad darle una sorpresa al coronel
director Eduardo Vega Castro y así fue tal como todos nosotros lo recordamos,
nos hicieron formar y nos llevaron marchando al “Auditórium Simón Bolívar”,
donde le cantamos su himno a nuestro querido coronel director… “¡Adelante,
adelante artillero, que arrogante manejas el cañón!” …quién quedó sorprendido y
agradecido con esa muestra de afecto de sus subordinados y batallón de tercer
año. Fue nuestra primera gran misión militar que cumplía con ejemplar
patriotismo nuestra amada Decimosexta Promoción del Colegio Militar Leoncio
Prado.
Desfile Militar en 1960 ya completamente formados militarmente.
Cuando ya cursábamos el cuarto año podíamos desfilar en las
ceremonias oficiales y como cada año que surgía el batallón de desfile del
Colegio Militar Leoncio Prado destacaba, siendo reconocido no sólo por el
público asistente, sino además por embajadas de diversos países y autoridades
civiles y militares de nuestra patria.
Por obligación y como reconocimiento militar, nuestra
institución educativa el Colegio Militar Leoncio Prado está incluido cada año
para la Gran Parada Militar de Fiestas Patrias del Perú, honor el que le
hacemos a nuestra patria, ya que jamás dejamos de ser reconocidos como una de
las mejores instituciones militares que desfila con gran sentido patriótico y
belleza castrense dejando bien en alto nuestra siempre efectiva participación
en todos los desfiles militares al que asistimos oficialmente.
Hoy estamos cerca del Aniversario de creación de nuestra alma
mater el Colegio Militar Leoncio Prado. Sé con certeza que volveremos a
desfilar elegantemente y con nuestro clásico paso de desfile… el paso de
vencedores.
Gallardía y sincronización es lo que siempre destaca nuestra
escolta de la XVI CMLP.
Caballeros, no únicamente destacaremos militarmente, sino que
además y como siempre a cada paso de desfile nuestro, se oirán el soplar del
viento sobre las rocas de la Costanera y el dulce piar de las palomas blancas
de siempre que sobrevolando nuestra marcha nos cantarán… ¡Viva la
Dieciséis!
Nacimos mis queridos hermanos en el año 1959 para conformar una
familia llamada la Dieciséis del CMLP.
Los años pasarán, las olas del mar continuarán golpeando las
rocas de la Costanera, los vientos continuarán soplando eternamente y jamás se
dejarán de oír en las viejas cuadras del pabellón Dullio Poggi, de nuestra alma
mater… ¡PRESENTE LA DIECISÉIS!
SEGUIREMOS BRILLANDO SIEMPRE…
¡COMO AZUL HOGUERA!
Rodolfo Mendoza
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