jueves, 1 de octubre de 2026

ANTORCHA LEONCIOPRADINA DE LA XVI PROMOCION

 

          

                  ANTORCHA LEONCIOPRADINA

                                                              De la                                               

                   DECIMOSEXTA PROMOCIÓN CMLP

                 


                                  DIRECTOR: Rodolfo Mendoza

      CAMINANDO Y SOÑANDO CON TIEMPOS DE GLORIA

-        Padre tengo que salir ¿No quieres pasear? voy por la Costanera…

-        Sí hijo sí, ya me aburre mi cuarto, además es la zona que amo.

Lamía un caramelo de paleta y reía gozoso por ello, mientras gozaba el mirar de calles tan llenas de recuerdos inolvidables. La visita que debía hacer mi hijo estaba por donde los tranvías acoplados de antaño terminaban su recorrido diario en Magdalena y es donde los ómnibus de nuestra alma mater nos aguardaban todos los fines de semana para nuestro retorno a nuestro querido colegio militar.

Le pedí a mi hijo que haga su visita solo, que yo lo aguardaría paseando por lugares que amaba desde adolescente. Caminando y admirando el cómo, casas tan antiguas continuaban sus existencias bien conservadas. Encontré un pequeño parque muy limpiecito con bancas antiguas de color blanco y me senté en una de ellas y mirando el imponente mar de Grau suspiraba, soñando despierto con aquellas caminatas obligatorias los días sábados que tocaba maniobras militares y marchas de campaña como fin de las actividades castrenses semanales para luego vestir de caballeros cadetes y salir de paseo por fin de semana.

                                       


Vinieron a mi mente caritas felices de jovencitos que cumplían sus grandes sueños de vestir el glorioso uniforme de caballero cadete del Colegio Militar Leoncio Prado. El “Lorito” Cuba Solari ya bien acriollado militarmente fregaba la pita a nuestro querido Napoleón Ruíz, quien le hacía el ademán de querer darle una paliza con sus puños que mantenía cerrados y amenazantes, nuestro querido Lorito de ojos celestes ya no se “chupaba” ante nadie…era ya todo un valiente soldado leonciopradino. Todos los de la primera sección sonreíamos al ver todo avalentonado a nuestro querido Eduardo Cuba Solari. Atrás quedaban los primeros días de sustos y miedos por no conocer aún las viejas tradiciones leonciopradinas.

Miré el ondonear de las crestas de las olas del mar, veía el majestuoso e imponente océano como aquellos maravillosos años en que nos encontramos, en que nos hermanamos para siempre: los blancos, cholos, mestizos, chinos, negros y gringos del extranjero que logramos ingresar al glorioso Colegio Militar Leoncio Prado, sí conformamos un batallón de soldados que estaban dispuestos a defender la patria y dar la vida si fuera necesario por el hermano, el compañero de cuadra, de formación, de aula, etc, etc..

Suspiré y mis cansados ojos quisieron dejar salir unas lágrimas de hombre, de hombre que amaba a sus hermanos, a su alma mater, a su patria. Ya no nos vemos diariamente, ya no sentimos la corneta de las seis de la mañana, tampoco jugamos al despertar tirándoles almohadas y borceguíes a los más dormilones como Oviedo y Chaccha Hermoza. Sin embargo, nos basta entrecerrar nuestros ojos para volver a ese glorioso y hermoso pasado Leonciopradino.

Hoy ya ancianos, pero muy jóvenes en amor fraterno, seguimos con ese principio de lealtad leonciopradina para todo lo que signifique el bien en general, jamás dejaremos en el olvido las demostraciones de confraternidad, lealtad que continúan dentro de nuestros corazones, pero en lo correcto, jamás una mentira, siempre la verdad, ante todo. Sólo habían pasado dos semanas de internados en nuestro inicio de caballeros cadetes del CMLP y uno de mis hermanos más queridos – Dante Balleggi – me dio una demostración de lo que aprendimos, de lo que significa ser hermanos de promoción. Se realizaría una Kermesse organizada ´por los técnicos de la XIV CMLP – nuestras queridas vacas – en nuestro primer mes en nuestra alma mater. Dos técnicos nos hicieron interrumpir una misión para que arreglemos camarotes, enceremos y lustremos el piso de una de sus cuadras para albergar a las alumnas del Mater Admirabilis que participarían en una Kermesse pro XIV CMLP. Le ordenaron a Balleggi que se retire y cumpla la misión encargada por nuestro instructor militar. El Dante no se movió y solicito quedarse para apoyar a su compañero de promoción en la orden recibida, me quedé sorprendido y me llené de admiración por esa actitud fraterna que ya empezaba a caracterizar a la XVI CMLP. Por desacato al no retirarse recibió dos “ángulos rectos”, pero pude ver en los ojos de los técnicos una gran admiración por ese cadete recién ingresado a nuestra alma mater. Nació allí una gran amistad fraterna entre el Dante y el Tombito y además la comprensión de lo que significa LEALTAD.

 

¡SEGUIREMOS BRILLANDO SIEMPRE, COMO AZUL HOGUERA!

 


   







Rodolfo Mendoza

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